Deep Silver tiene un par de comodines bajo la
manga (sin meternos a valorar el caso de Saint
Row IV), uno de ellos es Killer is
Dead (que huele a lo mejorcito de Suda
51) y el otro es este Metro Last
Light, el cual solo con mejorar algunos detalles y los gráficos que tiene
ahora ya puede ser un candidato a juego del año y tapado del año. Aunque esta
segunda parte esta recibiendo mas atención mediática (bien merecida la verdad).
Pinta genial, pero que nadie se lleve al engaño, este no es
un FPS al uso, no es un Call of Duty con ambientación post-apocalíptica, sino
un juego con dinámica de FPS, pero con toques de supervivencia y sigilo,
incluso algunos de RPG (hasta llega a sorprender con elementos paranormales que
dan miedito en ocasiones). Lo cual le añade profundidad y dicho sea de paso,
dificultad. Un juego que sabe atrapar con una buena historia y buen hacer. Si esta
ocasión sabe corregir los fallos y Bugs que empañaron la primera entrega, será
un grande es este año.
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